URUGUAY

Children categories

En muchos años todas las mañanas se acerca a la baranda del balcón y mira el mar.

Pocas veces advirtió algún cambio. Casi nunca esas aguas le inquietaron. Pero se las imaginaba siempre distintas. Excepto ocho años atrás, cuando el tsunami de Japón amenazó Ensenada desde el otro lado del mundo. Su mirada encontraba aquello que siempre buscaba: Una inmensa paz, un horizonte limpio.

Y casi siempre, el mar se confundía con los colores del cielo. Claro que el cambio climático estaba dejando huellas, pero aún no le impresionaba; a todos les pasaba lo mismo. Frente a la Bahía, más atrás estaba firme para cualquier sueño, la pequeña cadena de montaña de la que sobresalía, o al menos imaginaba que sobresalía, en un extremo una torre, un faro… a veces un crucero rompiendo la continuidad del horizonte. A la izquierda adivinaba Hawai.  En línea recta, China.

Era un momento especial, el que precedía a las palabras impresas y a los intentos de una nota ya empezada, que el día anterior quedara inconclusa.

Después la taza de café cargado y el pequeño vasito con “400 conejos”…nunca entendíó en realidad por qué la marca del mezcal era …¡400 conejos! Con un solo trago, todos los conejos adentro. Sintió el dulzor del mezcal frotándole la lengua que ardió enseguida casi adormeciéndole las papilas. No había fórmula de cata posible con el mezcal. Solo había que aguantarle el primer embate y desaparecía, provocando un infinito placer con un regusto persistente.

No era tequila: el mezcal es más salvaje.

Era también sal, sol, arena y agave mexicano, pero más natural y más efusivo.

Miró su reloj. Solo distinguió aquello que sabía que estaba allí. Esos fragmentos que se unían y desunían en una película con pocos imágenes, recurrentes, que recordaba siempre; y una sucesión de gritos, insultos, corridas, hace 43 años.

Y aún no sabía si acabaría alguna vez. Era casi un partido de fútbol: Nada más, los equipos estaban formados por millones de cada lado. La película no tenía fin. Comenzaba, recomenzaba, solo el ruído de una imaginaria rebobina del celuloide le traía algún cambio: las imágenes caminaban para atrás, se deslizaban para adelante. De golpe paraba todo… había un clíck y comenzaba otra vez: los mismos actores, el escenario el mismo, la plaza de siempre… los mismos gritos, las mismas órdenes, lo insultos iguales, muy feos, igual a la gente, todo…siempre. Siempre. Todo igual, rutinario, ya sin pasión.

Se volvió apretando el vasito de mezcal: se sintió tan viejo como el mar a sus espaldas.

Algún día voy a dejar de recordar, pensó ilusionado.

En tanto, a 9 mil kilómetros la ciudad que recordaba era toda acción de fuerzas enfrentadas, los gritos, los insultos, los mismos, pero reales. Era reaiidad pura. Sus recuerdos eran acción, movimiento continuo, gritos e insultos. No era una ficción. No era una película, ocultos brazos levantados, puños en el aire. El mundo era otro, pero allí todo era igual que hace 43 años.

Era todo igual, las misma caras, los mismos gestos, la misma gente, viejos y jóvenes…fuerzas nuevas para una lucha sin fin, una lucha de autistas, sin sentido, sin esperanzas, el caos por el caos. Diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta años: Miró de nuevo la fecha en su reloj: era el 24 de marzo del año 2019. La ciudad estaba en el sur…"a mí se me hace sueño que esto hubiera empezado y no termine", se dijo pensando un poema de Borges.

Todo era igual que en 1976…en una país que no salía de su propia utopía, y de su propia película. Este año también los actores son los mismos. Solo el mundo cambia. ¿Solo, cambia el mundo?

En este escenario todo es igual, igual que en sus recuerdos.

24 de marzo de 1976: Golpe de Estado en Argentina.

Ricardo Brizuela.

Referencia del libro Pasajeros de la Historia, obra novelada, única con los testimonios directo de los protagonistas detenidos en el Buque "33 Orientales" , la mayoría en la misma madrugada del 24 de marzo de 1976. Entre ellos un futuro presidente de la República Argentina, que encarnaría aquellos que Juan Domingo Perón solía decir del peronismo mismo: "El peronismo es una bolsa como ésta, de la que puedo sacar un santo, un estafador o un payaso". El resto, turbios personajes hasta entonces, que terminaron de moldear la decadencia anunciada.

Sin embargo, hay que meditar sobre estos hechos históricos: El Peronismo - un partido de masas - nace en 1945, aglutinado en torno a su creador el entonces coronel Juan Domingo Perón. Cae por un golpe militar en 1955,durante su segundo período de gobierno. Las Fuerzas Armadas lo desaloja de la Casa de Gobierno en dos oportunidades: Revolución Libertadora (1955) y Proceso Militar (1976), dos revoluciones que alteraron el orden cívico con saña particular hacia los movimientos populares. 

Material en proceso de edición (vuelva a visitar la página)