USA-UE: Un tratado sobre vinos que margina a la mayoría del Mundo Vitivinícola

May 21, 2014

Por Ricardo Brizuela

Estados Unidos como principal mercado del mundo para el vino (junto a China) está por lograr un acuerdo con Europa de una importancia capital para el resto de la producción mundial.


En la elaboración de este tratado lo que se discutirá fundamentalmente es el uso de palabras o denominaciones que en la actualidad los usos y costumbres están permitiendo su empleo en todo acto de comunicación del vino, en el mundo entero.

Un chateau es la expresión más corriente para señalar una residencia dedicada a la plantación de vid y crianza de un vino. Esta expresión, como cientos otras, es lo que Europa pretende preservar para uso exclusivo, impulsado por intereses de Francia.

La misma expresión es utilizada en SudAfrica, Estados Unidos, Australia, Argentina, Chile, México y muchos otros productores.

La consecuencia inmediata de una homologación de un convenio USA-UE que regule el empleo de estos términos, otorgará a ambos bloques (considerando así a USA por sus estados vitivinícolas), fijar principios jurídicos sobre sus respectivas marcas que serán trasladados a los convenios laterales o multilaterales que los países tengan entre sí, obligando a terceros estados a su cumplimiento dura lex.

La posición europea se encuentra en este comunicado de la Federación Española del Vino.

Los interrogantes son varios:

-          1) Quien preserva las marcas en la que se invirtieron a lo largo de los años en diferentes mercados productores del vino.

-          2) El comunicado de la FEV habla de los consumidores. En realidad, ¿Quién puede arrogarse la representación de los consumidores globalizados?

Valga aquí un precedente argentino: cuando se comenzó a aplicar las regulaciones sobre las DO de origen, la adopción del nombre champagne fue una de las principales preservaciones planteadas por Francia. En ese tiempo, Argentina era un importante mercado del producto al punto que una empresa francesa productora de champagne eligió a este país sudamericano para establecer una sucursal (todavía se encuentra allí, si nuestros archivos no nos fallan) , único caso en la historia del champagne. En tanto Argentina y todos los países acataron la disposición que las regulaciones de origen establecían, Estados Unidos logró continuar nombrando champagne a su espumoso.

Es cierto que ahora son otros tiempos, pero la ley deberá ser pareja para todos. Y, globalización de por medio, ningún tratado bilateral debiera perjudicar a una mayoría evidente de productores, si estos plantean sus reservas por intermedio de los órganos internacionales pertinentes.

Por último: China tiene debilidad por las expresiones francesas; esas mismas expresiones son utilizadas por otras regiones del mundo para señalar su producto, al impulso de los usos y costumbres.  ¿Cuál será la compensación por dejar de usar nombre e imágenes que con el tiempo se constituyeron en marcas o son empleados en la educación para el consumo, en uno de los dos mercados más destacados del vino en el mundo? ¿No se estará interfiriendo con esto en un derecho del consumidor de exigir conocer el producto con los nombres que internaliza?

22 de mayo de 2014

Ultima vez modificado Jueves, 22 Mayo 2014 19:07