California (USA): Vinos artesanales de inmigrante.

Dic 02, 2018

Algunos lo llaman  "The American Dream", el sueño americano. Para otros puede no ser un sueño sino un destino después de un largo camino de dudas, pruebas, errores y acierto que de sueño no tiene nada. Hay que estar bien despierto para eso. Sin embargo, en época de redes y marketing, una etiqueta según los especialistas, es la manera mas efectiva de llamar la atención. Nosotros creemos que Andrés Ibarra - de él vamos a hablar en esta nota, en realidad no tenía un sueño enfocado en una geografía. En realidad lo que no le dejaba tiempo era la ansiedad y la necesidad de hacer algo que le ayudara a él y su familia. Andrés Ibarra es de Jalisco (costa oeste de México) llegó a California en 1976 con sus padres, No era entonces ese tiempo el de la inmigración obligada o abrazada como un recurso único y extremo con uns meta: Estados Unidos. En realidad era un destino interesante y no conflictivo como hoy lo conocemos. En esos años, muchos latinos se instalaron con parsimonia en diversos lugares de los Estados Unidos,preferentemente en California y Florida. Entre paréntesis: así progresó Miami, por ejemplo. El resto él lo cuenta así. .

DiariodelVino

 

“En 1978, estando en la escuela preparatoria, empecé a trabajar por las tardes para ayudar a mi familia”, dice Ibarra. “Al año siguiente conseguí trabajo en un viñedo”. En 1982 aceptó trabajar tiempo completo dejando su educación.

Un día, en plena cosecha, y después de haber vendimiado uva chardonnay, empezó a llover. El dueño de la finca le pidió entonces que le ayudara a limpiar barriles de vino.

“Estábamos cargando unos barriles y de pronto se salió el vino de uno de ellos… Entonces yo lo probé, nunca habia probado vino”, cuenta entusiasmado Ibarra. “Se me hizo interesante, apenas dos semanas antes yo había vendimiado esa uva y ya era vino artesanal”.

Ibarra decidió que tenía que aprender más sobre el vino y cómo hacerlo. “Dicen que a veces uno siente una luz que ilumina tu mente. Para mí todo cambió desde ese día”, agrega Ibarra.

En 1985 Ibarra empezó a trabajar en una vinería, dejando atrás el trabajo del campo. En 1997 fue contratado por otra vinería hasta 2004, cuando otra empresa vitivinícola de la región lo contrató como único productor de vino. “Esto era el desafío que yo quería,” asegura Ibarra.

“Desde 1985 administro La Presa Vineyard, de 45 acres, y de allí es de donde sale toda nuestra uva, menos el Tempranillo,” comenta con orgullo Ibarra, a quién su pasión por el vino y su deseo de compartir sus conocimientos lo convierten en un interlocutor de privilegio.

El Albariño y el Tempranillo llevan en la etiqueta el nombre de Caren – su compañera - pues Ibarra le dedicó a ella esos vinos. “Para el Albariño mandé a traer la planta de España”, agrega sonriendo.

La calidad y sabor del vino artesanal, explica Ibarra, depende de varios factores que a veces varían año con año, incluyendo el suelo y la temperatura. “Por eso es difícil ser consistente en esta industria”, insiste. “Pero si ya tienes tu estilo, tienes que ser creativo para mantener esa consistencia”.

 

Hay mas sobre esta historia. Este artículo fue publicado por el periódico Hispanic, L.A. /California) y su autor es Eduardo Stanley, y usted amigo "amante del vino" puede acceder al original en español aquí.  Pero antes le damos otro dato que hace de esta historia un caso original: su autor, Mr. Stanley, es un comunicador argentino ( de Rosario), que vive en Estados Unidos desde los años 80. Estas son las sorpresas agradables del vino, que puede ser un hilo conductor de relatos de vida interesantes. ¡Salud!

 

 

Ultima vez modificado Lunes, 03 Diciembre 2018 07:27