EnoTurismo (27)

Texto y fotos de Ricardo Brizuela

Florencia, la capital de la Toscana, tiene una larga historia relacionada con el vino. Y particularmente con un vino: el Chianti. En su elaboración interviene la uva Sangiovese. El Chianti es un vino con un perfume característico y un retrogusto seco.

En el Palacio Galería Uffizi, la imponencia del arte florentino se magnifica con los techos decorados del siglo XVI. 

El vínculo de la Toscana y el vino es tan antigua como la relación italiana con los pueblos que conquistaba el Imperio, y se asienta en los viejos territorios etruscos del s. VIII a. C.  La región seguía la tendencia de toda la península de ser la proveedora de vino para todo los asentamento del Mediterraneo. 

Las calles de Florencia son, en sí mismas, un museo al aire libre en el que la época presente se funde con un escenario del pasado. Una perfecta síntesis en una circunferencia de tiempo donde se juntan dos extremos, sin tensiones ni variables. La Iglesia de Santa María es el centro al que converge la curiosidad turística.

Restos de ánforas al sur de Italia y en todo el territorio de las Galias, prueban la exportación a esos territorios de los vinos toscanos. En el siglo III a. Cristo, había ya referencias en la literatura de las excelencias del vino Toscano.

Desde la caída del Imperio Romano y durante toda la Edad Media fueron los monasterios los que mantuvieron la explotación de los viñedos. Hay que señalar un hecho de relevancia histórica: Surge en los albores de la Edad Media, un segmento de comerciantes como mercaderes del vino florentino. Se aglutinaron como gremio bajo el nombre de Arte dei Vinattieri y se dieron sus propias reglas. Entre éstas figuraban no vender vino a menos de 90 metros de una iglesia y tampoco hacerlo cuando el comprador fuera un niño menor de 15 años, y a prostitutas, rufianes y ladrones. 

5 de mayo de 2014

 
El largo camino del vino junto al hombre, compartiendo su historia y sus vivencias  hacen del vino un testigo insobornable de ese pasado. Esto es lo que transmite SoyelVino, contando esta historia desde su misma posición de protagonista. Ahora puede leer el Capítulo III de este bello relato de SoyelVino.

Fotos del Autor

萨尔瓦多日报维诺。品酒在卡奥尔 - 法国。

Extensión 5 - Cap. IV SoyelVino
Por Ricardo Brizuela

Como complemento de nuestra serie sobre la cepa Malbec en Argentina y Chile, desarrollamos este tema relacionado con el varietal en Cahors (Francia), el pueblo que reinvindica la aparición y desarrollo del cultivo desde el Siglo XV.  La nota corresponde a una visita al lugar invitados por Geremy Arnaud, encargado de marketing precisamente de la producción del Malbec francés.

Cuando el  ingeniero agrónomo francés Michel A. Pouget llevó a Mendoza, en 1852, algunas plantas de variedades de uvas europeas, comienza en Argentina la historia del Malbec. Pero antes, ya había muchos siglos de andadura con el "vino negro". Aquí le contamos algunos detalles de esta relación que parece un cuento:

No se sabe a ciencia cierta si Pouget identifica a los ejemplares que transfiere en Mendoza a la recién creada Escuela Normal, y si él mismo especificó a los clones como Malbec. Lo real es que con el tiempo se estableció que aquellos individuos de la viticultura europea, eran descendientes de otro varietal, el Côt Noir, producido en la región de Bordeaux con preeminencia en una localidad al sur de nombre Cahors.  Este varietal es conocido incluso ahora en Cahors también como Auxerrois. Esta uva recibe el nombre de una localidad francesa de la Borgoña, Auxerre, de la que procede. Del Auxerrois desciende un grupo de varietales, como la misma Tannat. El apelativo Noir (Negro) es una identificación de su color, muy marcado, atribuido al tanino que contiene esta uva.  

El nombre con el que se lo identifica ahora, Malbec, después que la filoxera hubiera destruido la mayor parte de los viñedos originales en Cahors, no se sabe a ciencia cierta a que origen responde. Muchos suponen, y tal vez sea lo más acertado, que es un apellido de un transportista que después de mediados del siglo XIX distribuía vino y vendía algunos de su propiedad en especial o de uno de los famosos “negociant” que operaban en la zona de Bordeaux.

Con el correr del tiempo este nombre se impuso incluso en la zona de Bordeaux, reemplazando al Côt Noir.  En esta foto – arriba, ampliarla con un clik - que aportamos de nuestros archivos, en la localidad de Bourg, en la “Maison de Vin” de la AOC “Côte de Bourg”, en “Les cépages des vins de Côtes de Bourg”, aparece la uva como “Cot ou Malbec”. Pero en un indicador de esta uva figura como Malbec, y curiosamente se le agrega “Noir” (Negro) como se puede ver en la fotos de arriba.

Los cultivos de Malbec hoy en Cahors – localidad que visitamos -  se reducen a pocos menos de 4.000 hs., pero un buen trabajo de marketing sumado al posicionamiento en  territorio francés y la prosapia de la uva, lo hace bastante requerido a su vino, teniendo un buen mercado en Estados Unidos. La comparación con el el Malbec en Argentina no le favorece: en el país americano se explota en 38.000 hectáreas y a lo largo de Los Andes se descubren permanentemente nuevos terroir para esta cepa. El extremo en altura se localiza en los Valles Calchaquiés, donde Estancia Colomé produce este varietal a 3.100 m. de altura. Las menores alturas se dan en la Patagonia, donde la empresa Humberto Canale y Bodega del Fin del Mundo producen excelentes Malbec.

Nuestra visita a Cahors dio lugar a una invitación de los viñateros para una cata, en la que probamos más de 20 etiquetas de los mejores vinos de Cahors.  La experiencia fue  relevante: el vino negro de Cahors – revisado en tal cantidad de marcas – no desmintió en ninguna de ellas su calidad, producto de un serio trabajo enológico. Como anécdota hemos de resaltar la invasiva tonalidad rojinegra de nuestros labios después de la cata.

Sin embargo, si hemos de señalar un producto, una etiqueta, para representar al conjunto de Cahors, nos inclinamos por destacar al vino “Le Pigeonnier” del Chateau Lagrezette (fotos de arriba). El Chateau tiene una antigüedad de 500 años y sus viñedos también son antiguos, con una gran cultura en la explotación del Malbec. “Le Pigeonnier” (El palomar) es su vino estrella. Las uvas con las que se elabora se cultivan en sólo 2 hs. y media y son cosechadas a mano.  El nombre del vino es tomado de un palomar centenario que limita el área. El viñedo tiene un total de 90 hs.

El vino tiene un color rojo oscuro muy denso, propio del Malbec de Cahors, y el aroma recuerda los frutos rojos, con un leve tono de vainilla y regaliz.  Es un vino logrado ampliamente, muy redondo, potente pero sedoso con un largo final. Su precio (2009) según buscadores internacionales, es de 200 a 250 dls. El Chataux Lagrezette es propiedad de Alain-Dominique Perrín. El autor es el enólogo Michel Rolland.

Este material es parte de la transmisión de temas para la Educación de "Soy el Vino". Si deseas puedes acercarte al mismo a partir del Primer Capitulo, con el relato del vino desde su nacimiento y su trayectoria dentro de la historia de la Humanidad

Actualizado en México el 06 de abril de 2016
Editado Original en México el 11 de abril de 2015

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Ricardo Brizuela

Lea también: Mendoza, entre las capitales del vino

Acualizado: 06 de Mayo de 2016

El vino ha visto crecer y derrumbarse Imperios, a lo largo de más de 2 mil años de historia de la humanidad. Es el único testigo que puede contarle fielmente los sucesos que marcaron la trayectoria del hombre. Sígalo a través de “Yo Soy el Vino”.  

Muchos podrían verse extrañados si se guiaran por las costumbres musulmanas que prohíben el alcohol y la presencia de una industria vitivinícola en Marruecos. Sin embargo, este país de profundas raíces árabes, tiene también una larga historia como productor de vino.

Marruecos debe considerarse por ubicación y trayectoria – enológicamente hablando - como un país del Viejo Mundo. La historia de sus viñedos y sus vinos pueden rastrearse como todas las regiones del Mediterráneo, relacionados con los productos muy solicitados por Roma durante los tiempos del Imperio Romano, y mucho antes por los fenicios, que ya distribuían sus vinos en sus largas correrías por el norte de Africa. 

En tiempos más recientes, la ocupación francesa aportó la experiencia gala a su producción vitícola. También los franceses fueron y son grandes compradores de los vinos de Marruecos, con los que mejoran sus propios vinos. Al igual que en Europa, las cepas mas explotadas son Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Chardonnay.

Marruecos integra la trilogía de países del norte africano  - junto a Argelia y Túnez – donde el vino fue una de las industrias básicas, deterioradas con el correr de los tiempos por los largos y ambivalentes procesos históricos que debieron soportar. En Marrue4cos el vino significó – en un momento de su historia – la tercera gran industria del país.

Un dato relevante, que indica la protección de los gobiernos como el actual, es la creación en el ámbito de la producción, de DOC que identifican el origen del vino. Los países islámicos productores – ante la prohibición de consumir alcohol señalada por el Corán – destinan sus vinos al turismo y ahora a la otra fuente de ingresos importante como es el enoturismo.

Hemos visitado una de las bodegas más importantes, situada en el norte, a los pies de la cadena de los Montes Atlas, en la localidad de Meknes. Les Celliers de Meknés explota 2.000 hectáreas en una región favorecida por el sol y la altitud, junto a brisas suaves. Constituye una Denominación de origen Garantizado.  La empresa fue creada en 1956.

Dos vinos (fotos) son muy apreciados por los turistas en hoteles y restaurantes, y adquiridos en supermercados. Estos productos son exportados a la India y países asiáticos, con una línea de vinos finos. Tienen un excelente aroma a flores y son afrutados aunque no extremadamente dulces. Son apropiados para acompañar las comidas en un ambiente de calor extremo como es el de Marruecos.

Marruecos tiene un motivo más para ser visitado. A la simpatía de su gente y el amable ambiente para el turista, debe sumarse el innegable atractivo del vino, con su milenaria historia.

Ricardo Brizuela

15 de abril de 2014

El vino ha visto crecer y derrumbarse Imperios, a lo largo de más de 2 mil años de historia de la humanidad. Es el único testigo que puede contarle fielmente los sucesos que marcaron la trayectoria del hombre. Sígalo a través de “Yo Soy el Vino”.  

La revalorización del paisaje y la vitivinicultura, fue analizado en la 3ª Jornada Participativa de la DOCa Priorat por el catedrático italiano Marco Devecchi y el aporte de vitivinicultores locales que se expresaron sobre el paisaje en pendiente de Scala Dei y el enoturismo.

Andeluna Cellars se construyó bajo la visión de un sueño de perfección, compartido por dos visionarios: Ward Lay y Ricardo Reina Rutini. Andeluna Cellars fue la concreción de un proyecto llevado por el empuje de Ward Lay.  La bodega de última generación tecnológica de 4.500 m2 está rodeada de viñedos plantados por descendientes de los pioneros de la industria vitivinícola de Argentina que inmigraron de Italia.

Algodón Wine Estates es una fascinante propiedad que cuenta con 825 hs. de viñedos ubicado en San Rafael, la capital del Malbec argentino. Los huéspedes disfrutarán de los mejores servicios, distinguidos a nivel internacional por su jerarquía.

Es dificil seleccionar en Argentina una empresa vitivinícola que haya heredado toda una tradición en una historia que abarca mas de 100 años.

Navarro Correas logró hacer de su Colección Privada, una muestra de Arte única, disponible para aquellos que deseen degustar un buen vino.

Bodegas Protos tiene el privilegio de ser la primera fundada del grupo de bodegas de la DO Ribera del Duero. Esto le permitió contar con una bodega que se extiende bajo la montaña del castillo de Peñafiel.

Una historia de un riesgo calculado encierra el proyecto puesto en marcha en el año 2003 en la búsqueda de un Gran Cru argentino. Se trata del ensamble de una gran bodega de Bordeaux con una argentina, Terrraza de los Andes, para dar nacimiento al Cheval des Andes.