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Imagen: Foto del autor. El Valle del Lot, columna vertebral de los viñedos de Cahors, en el que reina la uva Cote Noir, primitivo nombre con el que entró a Chile introducido por los enólogos contratados por empresarios chilenos, y que luego pasó a Argentina, denominándose allí Malbec o Malbek. Precisamente el color negro que promociona hoy Cahors, proviene del tanino que contiene la Cote y el Malbec (similar al Tannat), lo que hacía de la producción un vino especial para largos viajes hacia puertos extranjeros, bajando por el Rio Garona (Garonne) hacia el Atlántico, en un recorrido que transcurrió en la Edad Media. Cahors, el pequeño pueblo del que hablamos, tiene sin embargo una riquísima historia de competencia entre su pares, como Bordeaux y Borgoña.. Era un gran centro financiero, e incluso las finanzas tuvieron su apogeo con la creación de monedas.  En otro orden, la construcción de un puente, el único que queda en pié desde la edad media, que era toda una fortaleza en medio del Rio Lot y que después perteneció para unir el camino a Santiago de Compostela. En la actualidad uno de los mas famosos enólogos del mudno, Michel Rolland, que también opera en Latinoamérica, asesora aquí a una empresa vinificando las uvas negras con un resultado de asombrosa calidad. 

Escribe Ricardo Brizuela

En nuestra anterior nota titulada "Cómo Chile salvó las cepas francesas...1ra. Parte", dimos cuenta en un brevísimo relato – medimos el interés del lector, su tiempo y la amenidad de la lectura – sobre el origen de los apellidos del vino en el espectro de la economía chilena que comenzaba a despertar el interés del Viejo Mundo. Pero, a la recíproca de esta preferencia de Chile, ¿Qué motivos alentaban a Europa en favor del territorio chileno, que facilitó el éxodo de sus mejores técnicos? Acción y reacción: A mediados del siglo XIX Europa comienza a sentir en su propio territorio la oleada de nacionalismo que América estaba superando ya con las declaraciones independentistas del poder español. Los focos de rebelión tuvieron su expresión máxima en Alemania. Chile en cambio, ya estaba construyendo una transición política y social precisamente desde el 1 de enero de 1.818, fecha en que declaró oficialmente la emancipación del gobierno de España. El estudio de este período de la historia de Chile es importante conocerlo, porque la influencia de esos acontecimientos dieron origen el posterior encuentro de una sociedad equilibrada. 

El resultado de estos movimientos históricos en Europa y América alentó la formación en Chile de una clase de empresarios, dirigentes, políticos y académicos, de una particularidad única en Latinoamérica. Sólo al efecto del análisis que nos ocupa, vamos a decir que ese empresario que nació con las condiciones óptimas de su país, comenzó a mirar a Europa, y en el caso de la vitivinicultura, despertó un muy justificado sentido de imitación del manejo de la misma e incluso de sus particularidades sociales. Aquí está la clave del por qué surgen y se afianzan los apellidos que señalamos en nuestra primera nota, imbuidos de una filosofía liberal que coincidía después con Argentina incluso, durante el gobierno del intelectual Domingo Faustino Sarmiento. Aquí confluyen las dos historias principales del vino en Latinoamérica – Chile y Argentina - que no desarrollaremos por razones de espacio. Pero sí relatamos los hechos que enhebran los acontecimientos incluso de nuestros días. Como respuesta a este proceso, el empresariado chileno materializó casi con un valor mimético costumbres, vivencias y experiencias que giraban (giran en realidad) en torno a la vitivinicultura. En la práctica hace suyo la ya en esa fecha el concepto de terroir, según la filosofía francesa: lugar físico de cultivo de la vid, elaboración del vino, embotellado y distribuido desde un punto concreto: los ChateauxCastillos – que curiosamente, hoy está replicando exactamente en todos sus detalles la misma China, con su irrupción exitosa en el mundo del vino. Pero definamos el comienzo con otro interrogante y su respuesta: ¿Quién o quienes introdujeron por primera vez la cepas francesas en Chile? Hay testimonios que corroboran este dato: El primer francés que trajo las primeras estacas fue el científico Claudio Gay, contratado por el gobierno de Chile antes de 1850; y el primer empresario nacional que trajo de Francia a los enólogos de esa nacionalidad para trabajar sus viñedos, fue don Sylvestre Ochagavía, en el año 1851.

La próxima nota: Terror: la filoxera invade el terroir – 3ra. Parte.

Primera Parte Publicada: Como Chile salvó las cepas francesas del ataque de la plaga de la filoxera


 

Imagen: Foto tomada por el autor de esta nota, en la "Maison du Vin" del pueblo de Bourg, que se encuentra a pocos kilómetros de Bordeaux. 

Escribe: Ricardo Brizuela

Esta es una de entre las historias mas hermosas, relacionada con el vino y la humanidad, y es el resultado que hoy millones de wine lovers estemos disfrutando de la herencia de Occidente para la cultura global, y hace que la economía del mundo gire de la manera que lo hace con este motor llamado vitivinicultura. Este hecho, y sus protagonistas, debería ser recordado en un Día Especial del Vino como un homenaje a quienes lograron el milagro que aquí relatamos: los empresarios chilenos y los inmigrantes y enólogos franceses. En homenaje a la brevedad documentada hemos decidido publicar este estudio en tres (3) partes. Aquí comienza la Primera Parte.

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La vitivinicultura chilena tiene una trayectoria que arranca desde la Conquista. Documentos históricos nos cuentan que la vitis vinífera entró al territorio del Reyno de Chile via Lima, en el año 1547 y se multiplicaron las plantaciones a partir de La Serena. La producción en principio, apenas se asentaba con variedades y productos del país. La Chicha, fué un brebaje elemental y de amplia difusión, y la uva País, ocuparon en principio todos los espacios disponibles en la mayoría de los valles chilenos. Una anécdota involucra a una de las máximas figuras de la Independencia, el General Bernardo O´Higgins, oriundo de Chillán (según datos todavía difusos de la Historia) que tenía como debilidad el cultivo de uvas. Allí, en lo que hoy se denomina Chillán Viejo, el héroe pasaba gran parte de su tiempo cuidando sus parrones (viñedos elevados con postes que sostenian una parrilla de alambre o maderas), discutiendo los manejos de la política y la lucha independentista de España que encabezaba, y disfrutando de la sombra del viñedo. Dos eran los peligros que los viñedos de Chile - incluído los del General - padecieron. Los "malones" del irreductible pueblo mapuche, que además de llevarse a las mujeres "blancas" (pasaron a la historia con un poema épico del argentino Esteban Echeverría titulado "La Cautiva" publicado en 1837), tenía debilidad por las uvas y la chicha, y las embestidas del Ejercito Realista. Se cuenta que cuando O´Higgins debía ausentarse para ponerse al frente del ejercito criollo, el motivo de su recomendación a la gente de su viña, era uno solo: "Cuiden mis parrones". Pese a esas amenazas que atravesaron la historia del país, se construyó la realidad de hoy del vino de Chile, una imagen común de un pueblo dispuesto siempre a defender lo suyo.  Pero, ¿cómo evolucionaron las viñas (concepto de bodega) en una región remota?, ¿cómo enfrentaron la modernización que planteaban los resultados de Concursos y Ferias de Vino en Francia? y finalmente, ¿cómo esas mismas viñas encabezadas por empresarios exitosos del país, con antecedentes sobresalientes en la minería, se enfrentaron a un imprevisible evento que amenazó no solo a la vitivinicultura de Francia sino a la producción de vino de todo el mundo? Como breve repaso vamos a mencionar los apellidos vinculados al vino valiéndonos de un registro del año 1920, es decir, principio del siglo XX, cuando la vitivinicultura impactaba al mundo desde Francia, de nuevo. Así quedaron registrados estos apellidos: R, Errázuriz, Urmeneta, J. Aguirre Luco, C. Iñiguez de Pereira, Arturo Cousiño, Familia Ochagavia, Alberto Valdivieso, Emiliana Subercasaux, Sara Covarrubias, Vicente García Huidobro, Pedro Undurraga, Delia Ovalle de Correas, Aliro Valenzuela, Juan de Dios Vial y Alejandro Dussalliant . A estos pioneros hay que agregar la Soc. Concha y Toro (Hoy una de las 10 Empresas vitivinícolas mayores del mundo) y otras y otros protagonistas, que iremos descubriendo en estas notas. Estos datos figuran en la Guía vitivinícola de Chile, editada en Santiago en 1924. Pero ¿cuándo y cómo el empresario chileno toma conciencia que debe actualizar su producción de vino con los conocimientos franceses? Para ello vamos a trasladarnos a una historia que comienza en el año 40 del S.XIX, motivo principal de nuestra Segunda Parte